A.J. Sutherland conoce su propia mente.
También reconoce a un campeón cuando lo ve...
Todo el mundo piensa que A.J. Sutherland está loca por
comprar un semental que ningún jinete o entrenador ha sido capaz de domar. Pero
si alguien tiene las agallas necesarias para hacer algo con ese caballo
infernal, es ella. Sin embargo, no puede hacerlo sola y va en busca del gran
Devlin McCloud, una leyenda de la hípica con una pierna mala y una actitud
peor.
Devlin reconoce a un luchador cuando lo ve, y ese caballo
tampoco es un alhelí. Antes de que se dé cuenta, tiene un semental salvaje en
su establo vacío y un jinete de cabeza caliente y cuerpo celestial durmiendo en
su sofá. Pero, ¿podrá conseguir que los tres lleguen al campeonato de una
pieza? Esta pasión que ha encontrado con su jinete está comprometiendo el
entrenamiento, y a este nivel de competición, cualquier distracción no es sólo
poco profesional, sino francamente mortal...

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